Dejame decirte que a mi tambien me conmovio Perdidos en Tokio. Una vez me sentí asi, perdido y feliz, sin saber cual avion tomar, pero teniendo que volver a casa, pues finalmente alli habia mucho lindo por hacer. Los griegos bien lo sabian, y la autora del film tambien: no se puede evitar lo inevitable (ellos lo llamaban tragedia, siendo Sofocles su mejor exponente). El amor fluye, ajeno a nuestro control. En la pelicula, los personajes se encuentran "necesariamente", convergen en un punto de imposibilidad. Aun asi, su amor es posible, indeleble y duradero. Se rebela contra la realidad, y se desenvuelve con una ternura unica. Macht Point es la antitesis, casualmente protagonizada por la misma actriz. El muchachito, perdido de amor, se ve enfrentado a la realidad. Tiene que optar, y elige matar a aquello que mas amaba. Pero nada se sabe ni se siente impunemente. Los impulsos estan alli, constituyendonos para siempre. Perdidos en Tokio finaliza con una dulce despedida, en un no-lugar. Eso hace del film imborrable, eterno, emotivo hasta la medula. En ese punto, cada uno contruye el devenir de acontecimientos como mejor puede. Y algo me queda claro: aquello imborrable, unico e irrepetible nos hace ser lo que somos.
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Dejame decirte que a mi tambien me conmovio Perdidos en Tokio. Una vez me sentí asi, perdido y feliz, sin saber cual avion tomar, pero teniendo que volver a casa, pues finalmente alli habia mucho lindo por hacer. Los griegos bien lo sabian, y la autora del film tambien: no se puede evitar lo inevitable (ellos lo llamaban tragedia, siendo Sofocles su mejor exponente). El amor fluye, ajeno a nuestro control. En la pelicula, los personajes se encuentran "necesariamente", convergen en un punto de imposibilidad. Aun asi, su amor es posible, indeleble y duradero. Se rebela contra la realidad, y se desenvuelve con una ternura unica. Macht Point es la antitesis, casualmente protagonizada por la misma actriz. El muchachito, perdido de amor, se ve enfrentado a la realidad. Tiene que optar, y elige matar a aquello que mas amaba. Pero nada se sabe ni se siente impunemente. Los impulsos estan alli, constituyendonos para siempre. Perdidos en Tokio finaliza con una dulce despedida, en un no-lugar. Eso hace del film imborrable, eterno, emotivo hasta la medula. En ese punto, cada uno contruye el devenir de acontecimientos como mejor puede. Y algo me queda claro: aquello imborrable, unico e irrepetible nos hace ser lo que somos.
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