El gato despertador
No estoy loca, no señores. Los gallos en el campo, en la ciudad los gatos. Cambio ll por t, y el gato me despierta.
Entre ellos pasaron despertadores mecánicos comprados en el tren, despertadores digitales de merchandaising bancario, radio relojes despertadores que intentaron suplir la ausencia de su cuerpo en la cama, televisores que despiertan con noticias de un mundo que se rompe a pedazos, celulares despertadores sonando en lugar de esa llamada que espero hace días … y después el gato.
Como si fuera un sueño, sus patitas firmes se apoyan sobre mi cabeza escondida entre almohadas y amasan mis rulos, su hocico húmedo insiste en quebrar la tibieza de las sabanas que me envuelven y esos lametazos ásperos me recuerdan esa canción de la infancia con la que mi papá me despertaba
Arriba Juan, Arriba Juan

Ya canto el gallito
¡OH! No mamá, ¡OH! No mamá
Es muy tempranito.
Arriba Juan, Arriba Juan
Vamos a la escuela
¡OH! No mamá, ¡OH! No mamá
Me duele la muela
Arriba Juan, Arriba Juan
Pasan los soldados
¡OH! Si mamá, ¡OH! Si mamá
Otra vez el pasado vuelve, cada mañana y cada noche mis recuerdos se presentan y se niegan a marcharse. Mi gatito despertador me trae a este mundo, mi mundo de ahora. La abrazo le beso las orejas, estiro sus bigotes y me pongo las botas de señora. El gato con botas queda para otra historia.


1 Comments:
yo creía que vos y yo compartiamos el mismo gato ... qué loco! El mio también tiene problemas de adaptación y se arranca los pelos! Coincidencia?
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